El programa Prodesal de Chillán realizó una jornada de intercambio de semillas, esquejes, plantas y saberes ancestrales que congregó a 30 usuarios en el marco del convenio entre el municipio e Indap. El evento consolida el retorno de una tradición que estuvo suspendida durante cinco años desde 2019 debido a la pandemia, retomándose con éxito por segundo año consecutivo para resguardar el patrimonio genético local.
“Fomentar estos encuentros de saberes permite que nuestra agricultura familiar sea más resiliente y productiva. Al proteger nuestro patrimonio genético y forestal a través de la Dirección de Desarrollo Productivo, no solo aseguramos la biodiversidad de Chillán, sino que fortalecemos el tejido social de nuestra comunidad rural”, dijo el director de Didepro, Renato Segura.
La actividad se estructuró en tres etapas: comenzó con una charla de Cristian Carrasco, de CONAF, sobre la plantación y mantenimiento de especies nativas, seguida por una capacitación del equipo técnico de Prodesal sobre la conservación de semillas.
Los asistentes recibieron trípticos informativos especializados y participaron en un trueque masivo de material vegetal, priorizando hortalizas escasas como el tomate antiguo y acelgas de colores, finalizando con la entrega gestionada por Prodesal Chillán de 125 ejemplares de Quillay y 125 de Peumo.
“Estamos muy contentos de retomar esta actividad para rescatar y conservar semillas que se han perdido con los años. Los usuarios valoran mucho este espacio porque permite resguardar productos con identidad, como el tomate con su olor típico o variedades de acelga que no son solo verdes, recibiendo además herramientas técnicas para la mantención de sus predios”, destacó Mario Lagos, coordinador y encargado de Prodesal Chillán.