Chillán se convierte en el escenario de un ambicioso proyecto agrícola que busca diversificar la producción local y asegurar la permanencia de los jóvenes en el campo mediante una alianza estratégica entre pequeños productores, el sector público y la empresa privada.
En un esfuerzo conjunto entre la usuaria Flor Moreno, la Municipalidad de Chillán, INDAP y la empresa Destilería R. Jelinek L.A - S.A. se pondrá en marcha una parcela demostrativa de perales que abarca una superficie de 4 mil metros cuadrados. Este proyecto busca instalar la agricultura de contrato como modelo de desarrollo para la pequeña agricultura de los sectores rurales de Chillán.
“Esperamos aprender más que nada porque igual es primera vez que vamos a tener un proyecto así tan grande de perales y la idea igual aprender sobre el riego, el manejo de la fitosanitario, de las malezas y de las plagas”, sostiene Cristian, el hijo menor de la señora Flor, quien estudia Ingeniería Agrícola en INACAP.
El proyecto cuenta con el respaldo de Jelinek, una empresa de capitales checos instalada en Quillón desde hace 25 años, dedicada a la destilación de la variedad de pera Williams. Variedad que los inversionistas checos reconocen de calidad superior en tierras de los sectores rurales de la región.
El gerente general, Lubomir Cull, explica que la empresa ofrece un poder comprador garantizado, comprometiéndose a adquirir toda la producción que no se venda en el mercado de fruta fresca. Para la destilería, la madurez es clave: prefieren la pera lo más dulce posible, recolectada directamente del árbol y no del suelo.
Esta alianza es particularmente atractiva dado que actualmente existe un déficit de un millón de toneladas en el mercado, lo que asegura una demanda constante para los nuevos productores. Sin embargo, el gerente de la empresa advirtió que los costos de inversión son elevados, estimando que se requieren cerca de 10 millones de pesos por hectárea solo para comenzar, una cifra inalcanzable para muchos pequeños agricultores sin el apoyo de subsidios estatales.
En este caso, el apoyo de la Municipalidad de Chillán, a través de convenios con INDAP y el programa Prodesal, ha facilitado el acceso a los árboles y al sistema de riego. Por su parte, los productores aportan la mano de obra, la preparación del suelo y los fertilizantes.
El encargado de Prodesal Chillán, Mario Lagos, dijo que la plantación está programada para el mes de julio, período ideal cuando los árboles han perdido sus hojas y están en latencia. Para fomentar la expansión de este cultivo, se organizarán días de campo en la propiedad de la señora Flor, posiblemente entre septiembre y octubre, para que otros agricultores conozcan de cerca el manejo del peral y vean en esta "parcela demostrativa" una alternativa real de desarrollo económico.